Formas de andar


El muro resquebrajado
como endeble serpenteo
que deja marca al paso del tiempo
de un aquel sello rupestre
de la presión de un movimiento.

El culebreo momificado del serpentón
para que  la cola sea cizalladora del viento
que ampolla el ano de fricciones de partículas
Quienes por el expenso
Vociferan en grave desde la boca de la cabeza.

Bajo la mina enlosada de la arena del desierto
en la viscosidad polvorienta de su grano seco
zigzaguea la serpiente venenosa como para decirle
a la arena-arcilla-agua-y-sal que el animal no se hunde
en un fluido de las arenas movedizas donde el chute cura. 

Cuando aún no nacieron las presas
el océano bajo presión de las gotas caídas del cielo
penetraba la liana liquida que a gusto se dejaba invadir
por la ligereza de la mar de sal en sus venas y entonces
a Diez Pasos de la orilla del río fecundado y el animal desamparado
un escarbar de cada agujero de menos cien centímetros de profundidad
hacía brotar salpicando
el agua de zian, el dulce-dulce agua para apagar la sed.

Como para decir que la curva es recta
o la recta es curva como el campesino
que en su terreno fija la mirada en el paso
a paso adelante y, rectamente
no se cree que detrás sin trazado para seguir
deja un largo serpeo de la curva-recta y su in-versa.


Abdoulaye Bilal Traoré  -Andantino de renacuajos-


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